“¿Y cómo le ponemos?”

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Encontrar el nombre perfecto para una empresa o emprendimiento es como bautizar un hijo. No podés simplemente quedarte con lo primero que te pasó por la cabeza (aunque a tu abuelita le encante). Los padres primerizos tienen los libros de nombres para bebés. Nosotros el naming.

Eso que llaman naming

El nombre es uno de los tantos elementos que se ponen en juego en el primer contacto que la marca hace con las personas. Y como esa primera impresión suele ser definitiva, tenemos que tomarnos muy en serio la búsqueda y selección del nombre que mejor la refleje. Eso que llaman naming es el proceso mediante el cual se determina ese nombre y aunque parezca un procedimiento puramente creativo, en realidad es un proceso sumamente analítico. No sirve de nada un nombre original si no proyecta los valores de la marca o si no empatiza con el público al que se quiere alcanzar.

Lo que hace el naming es buscar un nombre que inicie el proceso de posicionamiento de la marca, haciendo referencia a las principales ventajas del producto/servicio y que, en lo posible, exprese algunos de sus atributos. Así es como «Ser» es una línea de yogures para cuidarse y disfrutar al mismo tiempo, «Explorer» un vehículo todo terreno y «Visa» un pasaporte a un mundo de privilegios. 

Haciendo /dúin/

En la world wide web hay una infinidad de foros y blogs que exponen cómo debe ser y qué tiene que transmitir todo nombre de marca que se respete. La idea de este artículo no es sumar otro listado, receta o checklist a los que ya existen, sino compartir cómo transitamos ese proceso desde nuestra propia consultora. Este es el primero de una serie de escritos sobre naming que va a desglosar poco a poco el camino que recorrimos. Esperamos que lo disfruten.

Primero lo primero

Ya sea que estemos buscando un nombre para un emprendimiento personal o nos hayan contactado para crear el nombre de la empresa de alguien más, antes de empezar, hay que conocer la marca y sus valores. Un buen nombre cuenta una historia, y no cualquier historia, sino la nuestra.

En un principio, la consultora no contaba con el amplio recurso humano con el que cuenta hoy, sino que éramos sólo dos. Teníamos la idea de crear un espacio de capacitaciones y consultoría que pivoteara entre las esferas del coaching y la comunicación. 

Para empezar el camino de construirnos a nosotras mismas como consultora, empezamos a buscar información, referencias, etc. para conocer lo que ya existía en el rubro al que nos queríamos dedicar. Lo que nos llevó a plantearnos los interrogantes de ¿con qué tipo de marcas vamos a competir? ¿queremos encajar o destacar en escena?

Sacar el stalker que llevamos dentro

Analizamos las formas en que se comunican las actividades que giran en torno al coaching. Muchas hacían referencia a lo que nosotras pasamos a denominar como autoayuda. Identificado esto, decidimos que haríamos todo lo posible por alejarnos de ese perfil. 

Con respecto a la comunicación, nos interesaba que se nos relacione a las nuevas tecnologías y redes sociales, pero nos planteamos el reto de no caer en el típico nombre en inglés.

Sintetizar la esencia

Para Grant Polachek, director de SquadHelp , nombrar un negocio tiene que ver con enfocar las ideas. Suele comenzarse escribiendo qué significa la marca para nosotros, tratando de llegar a una oración que sintetice esa esencia. A partir de ahí, se sigue resumiendo a grupos de una o dos palabras, que se convertirán en el nuevo nombre de su empresa. 

Luego de varias sesiones de brainstorming, nos dimos cuenta de que siempre volvíamos, de una u otra manera, a la idea de “hacer que las cosas pasen”. Cada  vez que comenzábamos a reducir las oraciones que teníamos, ahí estaba de vuelta esa frase. Así pudimos ver que habíamos destilado lo esencial de nuestra marca. Y construimos el nombre a partir de una lista de palabras que se relacionaban con esos componentes clave. 

A la hora de poner en palabras qué era la consultora para nosotras, llegamos a cuatro oraciones bastante complejas que luego fuimos capaces de reducir a cuatro frases más cortas. A esa altura era evidente que “hacer que las cosas pasen” guiaba todas nuestras acciones.

Tiempo al tiempo

Esperar el tiempo justo para salir al mercado con el nombre correcto, a la larga, nos da una gran ventaja. Es común que una marca cambie de logo, de packaging o la estrategia de publicidad, pero es mucho más complicado cambiarle el nombre y lograr que los consumidores, clientes o usuarios relacionen la nueva forma de llamarse con la anterior. 

En nuestro caso, tuvimos varios intentos fallidos o etapas en que considerábamos una propuesta más cercana a lo que queríamos que otra. Por suerte las cosas fueron mutando y llegamos al nombre que llevamos hoy.


Nos concentramos en que “hacer” tenía que ser el concepto principal a la hora de nombrar a la consultora. A partir de ahí el listado de propuestas se fue ajustando y reajustando. En los próximos artículos de naming nos explayaremos en otras cuestiones del proceso, incluso las relativas a las barreras idiomáticas y qué decisiones tomamos en base a ellas.

Conclusión

Sea cual sea la estrategia que sigamos, lo cierto es que el nombre sigue siendo uno de los activos más valiosos para una marca. Crear un nombre comercial es frustrante para la mayoría de las personas; para algunos, lamentablemente incluso puede ser imposible. Cuando consultamos con otros, es mucho más probable que encontremos el nombre perfecto y (lo más importante) nos sintamos más seguros de nuestra decisión. Así que si estás en medio de la búsqueda del nombre de tu emprendimiento, empresa o servicio, no dudes en consultarnos para que te demos una mano.

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