Home office en cuarentena

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Trabajar desde casa es un escenario casi inevitable para muchos por la emergencia sanitaria que trasciende las fronteras.

Esta modalidad, poco conocida  para gran cantidad de organizaciones, ya tiene sus buenos antecedentes de los beneficios que impactan en la productividad de los trabajadores.

Se habla mucho de los efectos de cuarentena en las personas. Vemos consejos de qué hacer por todos lados. Bueno no muchos estamos de vacaciones, ni “en pausa”.

Lo cierto, es que gran parte de la población no escapa hoy de encontrarse en casa, con los hijos, las mascotas, la familia, las pantallas, nuestros espacios, invadidos por el trabajo que simbólicamente nos abduce una buena cantidad de nuestro tiempo.

Nuestro nidito, nuestro lugar en el mundo, que representa la comodidad y seguridad, se ve forzado a hacer lugar para el trabajo. Si nos habremos cansado de leer que no es bueno llevarse el trabajo a casa

No queda otra. Hoy no hay escapatoria. Muchos estan dándose cuenta de los beneficios de la modalidad y otros no ven la hora de reencontrarse con la rutina.

Es que por más que uno pudiera pensar que es más cómodo, es mejor y resulta más práctico, trabajar desde casa supone una disciplina que nos encuentra cara a cara con nuestra responsabilidad. Uno mismo coordina los horarios, la vestimenta, el menú, las pausas, las distracciones. Podemos elegir. No siempre pasa, y cuando pasa no elegimos del todo bien.

¿Por qué será que cuando nadie nos ve no seguimos con ciertos hábitos?

Ponerse en situación

Si algo puede colaborarnos con la disciplina para hacer más llevadero el trabajo en casa, son estos aspectos que compartí en el vivo de Instagram:

Gestión del tiempo

Definir en qué horario nos dedicaremos a trabajar. Podemos tener libertad para ser flexibles, o de acuerdo a nuestro trabajo, nos definirán horarios que cumplir para conectarnos. La libertad es lo que más disciplina requiere. Es importante que podamos identificar cortes temporales. Cuando empieza y cuando termina, para poder conectar el resto del tiempo con nuestra familia, o la satisfacción de nuestras necesidades personales. De esta manera estaríamos evitando el estrés de estar permanentemente disponibles.

Vestirse para el éxito, aunque nadie te vea.

No voy a mentirles, de la cintura para arriba a veces no soy la misma que de la cintura para abajo. El pijama y las pantuflas son muy tentadores. Lo cierto es que la vestimenta tiene un impacto directo en nuestro estado de ánimo.  Por lo tanto tendremos una predisposición distinta para afrontar nuestras tareas. Además, el simbólico ritual de elegir la vestimenta, arreglarnos, maquillarnos, peinarnos, aporta gran valor a la sensación de estar preparados para lo que venga.

Pasen por nuestras redes donde además de encontrar más herramientas para trabajar desde casa, los esperamos para que compartan sus experiencias de home office.

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