Eventualmente todo se conecta.

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En medio de tanta inmediatez, ¿cómo construimos identidades que perduren en el tiempo y que se adapten a los tiempos que corren? ¿de dónde sacamos las herramientas para que un proyecto a largo plazo subsista en este contexto?

El tiempo juega a nuestro favor y todos creemos que nos corre.

Resultadistas. En el mundo en el que vivimos, frente a toda acción hay preferencia por los resultados, dejando afuera la planificación, los procesos, los plazos, los logros que el camino nos invita a alcanzar. Para donde sea que miremos nos encontramos con la convergencia mediática que anticipa cambios a gran escala y que da una nueva configuración a la realidad tal como la conocemos.

Nuestra cosmovisión del mundo cambia constantemente; las maneras de tomar decisiones, de comunicarnos, de conectarnos, han sido atravesadas por la cultura de lo inmediato. Continuamente llegan cosas nuevas, no alcanzamos a adaptarnos a una, que ya llega otra. La velocidad y lo inmediato resultan ahora imprescindibles para el desarrollo, para mantener relaciones y afianzar vínculos que de otra manera serían imposibles. Los lazos que nos unen cambiaron. La forma de establecerlos cambió. De qué están hechos, también cambió.

Convivimos todos con todos.

Como si con eso no tuviéramos suficiente, en medio de la inmediatez, convivimos generaciones cada vez más diferenciadas, con intereses, comportamientos y preferencias específicas. Será que a mi generación le urgen los resultados, a la de mis viejos los alcanzaba la resignación de la espera, y a la de mi sobrino de 4, la autosuficiencia de un tutorial de YouTube los anima a ir por todo. Los millennials ya dejamos de ser los que predominamos en la población mundial. La primera generación de interconectividad va quedando atrás este 2019, para ser desplazada -en cantidad- por la generación z. Estos nativos digitales que no conciben el mundo sin conectarse a Wi-Fi, también son muy visuales y quieren todo ya.

Distribución de la población mundial de acuerdo a las generaciones y sus características. Esto también ya cambió.

Será que no todos eligen adaptarse al cambio, pero sí hay algo a lo que todos nos enfrentamos: sobrevivir. Individuos y organizaciones. Todos estamos en esta carrera y en la búsqueda de trascendencia, la necesidad de permanecer y subsistir nos demanda nuevas skills.

¿Y ahora?

Vemos la predominancia de la comunicación en tiempos de la evolución de los entornos, la new wave del big data, el interés en enriquecer las experiencias, las tecnologías predictivas e intuitivas. Pero cuando te corre la inmediatez, el foco parece puesto en la comunicación, en mostrarnos en el mundo digital, de la manera más rápida posible. Amor por parecer, y poco esmero para ser.

Vemos entonces, esfuerzos invertidos en comunicar muchas veces lo que ni siquiera existe, contenidos apostando a generar identidad, olvidando la vieja premisa de que primero hay que hacer las cosas bien, para después tener algo bueno que comunicar.

Lo único que la tecnología no puede reemplazar es lo que somos, y todo aquello de lo que nunca hablamos, de pronto será lo único que tengamos. Nuestras habilidades blandas. Sentir, emocionarnos, relacionarnos.

Conectar para innovar.

Como creativos nos identificamos con la habilidad de ver oportunidades donde los demás no lo hacen. La habilidad de unir ideas que, de otra manera, no se hubieran podido conectar. En palabras de Steve Jobs, la creatividad consiste en conectar cosas. En nuestro caso, conectamos experiencias y creamos algo nuevo. Conectamos para innovar. Así creamos dúin y desarrollamos herramientas que faciliten el desenvolvimiento en aquella red de intercambios en un contexto de cambio permanente, utilizándolo a nuestro favor, y no dejandonos abatir por el.

Así las cosas, los que hacemos dúin conectamos nuestras disciplinas, para abordar no solo aquello que individuos y organizaciones quieran comunicar, si no también para diseñar su identidad.

Conectamos lo que somos, lo que estamos siendo, lo que pensamos, lo que hacemos. Baby boomers, generación x, y millennials construyendo sobre lo que otros ya construyeron. Conectamos, para  prepararnos para la sociedad que se viene, y la que ya vino, la que ya está acá, y que cuando termines de leer esto, tal vez ya haya cambiado.

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